40 años del golpe militar, Derechos Humanos, Obama, fondos buitres. La visita de Obama en contexto, y el alcance de un cambio de posicionamiento internacional.
El mismo periodismo que no le dedicaba espacios a política internacional para evitar comparaciones favorables al gobierno de Cristina Fernández, esta semana se dedicó a rebasarnos con análisis sobre la gestualidad entre Obama, Macri y sus esposas.
El cambio de orientación en la política internacional fue analizado como una cuestión de formas, de gestos, abrazos y gentilezas; y no como una reconfiguración del posicionamiento de Argentina en el mundo. Más allá de las preferencias/conveniencias que cada uno considere a la hora de las Relaciones Internacionales de nuestro país; los medios continúan subestimando a la opinión publica; limitando la visita del presidente más importante del mundo a miradas, risas e impresiones personales.
Nuestra preocupación o interés debe radicar en los temas estratégicos que se trataron, y en el modo en que el cambio de orientación internacional puede desarmar el posicionamiento soberano y autónomo de nuestro país frente a algunos temas, con el riesgo de quedar subordinados a las posiciones norteamericanas con lo que tal decisión implica.
Desde 2003, el acercamiento con los BRICS (especialmente Rusia y China), la concepción del Mercosur, Unasur, y Celac en detrimento de la OEA, el ALCA, la Alianza del Pacifico; merecen un debate algo más profundo que el abrazo o la sonrisa entre dos mandatarios.
Parece banal un debate donde lo único importante en las relaciones con EEUU es la tasa de reciprocidad, o la eliminación de la visa para el privilegiado 1% que puede viajar al país del norte.
Ingreso preferencial a EEUU a cambio del posicionamiento internacional de nuestro país? Abandonar nuestro "lugar en el mundo" por un tratado comercial y/o un paquete de inversiones de dudoso beneficio? O borrar con el codo lo que escribimos en la ONU junto a cientos de países que apoyaron un esquema de renegociación de deuda soberana?
No sabemos hasta donde llegará la mentalidad colonial de quienes nos gobiernan, y su ceguera pro-estadounidense; pero tenemos en claro de donde veníamos y que somos hoy en el mundo; a pesar de la mirada peyorativa que algunos compatriotas tienen sobre el país y su inserción en el mundo.
Con esfuerzo, pero fundamentalmente con dignidad, hemos logrado ser un país integrado a Latinoamérica, comprometido con sus problemáticas y soluciones, donde la intervención extra-continental no fue necesaria para resolver los conflictos entre los países de la región.
Teníamos un país comprometido con la ampliación y consagración de nuevos derechos: derechos sociales con inclusión social, reconocimiento de minorías, leyes modelo como la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, etc. El reclamo pacifico, diplomático y permanente por la soberanía de las Islas Malvinas en cada ámbito internacional, con resoluciones de apoyo de la ONU, en el Comité de descolonización, con el respaldo de los países del tercer mundo a través de declaraciones de los organismos regionales que los nuclean.
A su vez, Argentina se posicionó como ejemplo en la gestión y resolución de las crisis de deuda y derechos humanos que desencadenaron el liberalismo y la globalización en los últimos 30 años. La crisis de deuda: con un modelo alternativo de desendeudamiento, renegociando con los acreedores, fijando posiciones, logrando acompañamiento de la ONU, siendo dignos y responsables con los compromisos asumidos.
Por supuesto, en la políticas de Memoria, Verdad y Justicia que no se limitaron a lo punitivo sobre los responsables del genocidio y el robo de bebés; sino con la recuperación de la memoria, de la identidad de un centenar de nietos recuperados y con un claro aprendizaje para los pueblos que atravesaron las mismas atrocidades: el ocultamiento no es paz, el olvido no es perdón, y solo la verdad sustentada en la Justicia garantiza las bases para una sociedad esclarecida y comprometida con su historia.
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