El 2016 se lleva a Prat Gay. Las decisiones económicas del gobierno se siguen fragmentando en más Ministerios, con una incógnita central para el próximo año: La salida de Prat Gay es sinónimo de mayor ajuste o el año electoral pondrá en pausa las medidas que reclaman los sectores ortodoxos del equipo económico?
Suelen afirmar que entre los "halcones y las palomas" del gobierno Prat Gay formaba parte de quienes tenían algún reparo social frente al ajuste. Sin embargo, otros sostienen que Prat Gay frenó en sucesivas ocasiones las decisiones de otros ministerios que engrosaban el gasto público.
De cualquier forma, lo que se evidencia es la falta de rumbo y de definiciones de quienes vinieron a cambiar los resortes del modelo económico del kirchnerismo (estatal-industrial-mercadointernista) donde nunca definieron si iban a un esquema financiero o primario-exportador.
El mundo en crisis limitó la alternativa exportadora y se abocaron al endeudamiento externo y la especulación financiera. Como si fuera poco, la mitad de la cosecha éste año tendrá destino de silo-bolsas (con ventas récord durante este año) a la espera de una nueva devaluación.
La realidad social es ampliamente conocida, como la crisis del sector industrial con la caída del consumo y el desempleo. Lo paradójico es que el tan pregonado "enfriamiento de la economía" no favoreció la caída de la inflación por la sucesión de tarifazos en servicios y combustibles, afectando las cadenas de valor.
Terminamos un año peor de lo que esperábamos, con un gobierno que es deficiente en temas esperables y aún peor en las áreas donde se suponían expertos. Un gobierno sin "timing" que echa un Ministro con el Presidente de vacaciones y designa un columnista de TV al frente de ministerios mutilados. Un gobierno sin coraje para mostrarle a la ciudadanía la cara de quienes toman las decisiones.
A pesar de todo, la mayor sorpresa ha sido la muñeca política y la dosificación de recursos hacía gobernadores, parte de las organizaciones sociales y los sindicatos que le permitieron transitar un año corriendo del conflicto a los actores de mayor peso.
La coyuntura de despidos, represión, encarcelamiento de opositores y persecusión judicial, acompañaron la lógica del "látigo y la billetera" que tantas veces le endilgaron al kirchnerismo que en 12 años nunca tuvo una oposición tan "constructiva, conciliadora, responsable y aportante de gobernabilidad".
Las preguntas son: Qué sucederá cuando los recursos se acaben, Cuándo las bases traspasen a sus dirigentes y Cuándo el escudo mediático acompañado de la millonaria inversión en las redes sociales no puedan paliar la destrucción del tejido social y económico?
Sostenemos que la política puede tener primacía y más en estos tiempos donde se auxilia en la comunicación. Sin embargo, la ausencia de un modelo económico que al menos garantice la paz social generó que la política se convierta en una actividad palaciega, que excluyó a las mayorías y se volvió exclusiva de dirigentes y periodistas especializados que terminan siendo Ministros.
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