República, instituciones, calidad institucional, independencia de poderes, fraude y tantos apelativos utilizados por la oposición para denunciar supuestos atropellos del gobierno nacional.
Podríamos realizar un inventario de situaciones donde la oposición denunció fraude, atropellos, violación de derechos, restricción de libertades, etc. Sin embargo, cuando las instituciones que denunciaban garantizaron su triunfo olvidaron denunciar fraude. Y ahora, frente al desafío de gobernar olvidaron todas las garantías y libertades que exigían meses atrás.
Cuando el afamado economista Martín Redrado se atrincheraba en el Banco Central era defendido por quienes hoy piden la renuncia de Vanoli, actual presidente del BCRA.
Demandaban independencia de los resortes judiciales, como la Procuradora Gils Carbó, mientras en la ciudad de Buenos Aires ese rol lo ocupaba Martín Ocampo (Militante PRO) y futuro Ministro.
Si consideraban oficialista a la Procuradora, hoy deberían preservarla como una muestra de independencia y división de poderes.
Además, el futuro presidente designa funcionarios en áreas y dependencias que no existen y/o están ocupadas por responsables con mandatos hasta 2017. Es el caso de Martín Sabatella en AFSCA, y de Tristán Bauer al frente de RTA, a quien buscan desplazar por un superpoderoso-culturoso Hernan Lombardi, impuesto a cargo de todos los medios públicos y espacios como Tecnopolis.
El caso del AFSCA es aún más sensible, siendo el órgano a cargo de controlar la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Algún argentino supone que Mauricio Macri tendrá voluntad de controlar a Clarin y concretar la desinversión del grupo monopólico? Por favores pendientes y afinidad ideológica, NO.
En este esquema de cercanía entre el presidente electo, sectores judiciales siempre dispuestos a favorecer a los poderes enquistados, y medios monopólicos; la mejor opción es, sin dudas, un responsable ajeno a este triángulo conservador de lo establecido.
Es lo que exigía la oposición cuando denunciaban cercanía entre gobierno nacional y Sabatella, por supuesta animosidad contra Clarín.
Ni hablar de las frustradas designaciones que el gobierno nacional tuvo que suspender por fulgurantes campañas mediáticas, freno legislativo, errores propios o portación de apellido (Carles, Rossi, etc). El gobierno entrante designa a Bergman en medioambiente, a un productor televisivo en políticas universitarias que con sensatez renunció antes de asumir, y demás designaciones que operaron como pago a los servicios prestados.
Como si fuera poco, surge mediáticamente el TraspasoGate. La primera reunión entre presidente entrante y presidenta saliente fue definida por el primero como inútil e improductiva.
Sin embargo, en esa reunión la conductora del FPV garantizó gobernabilidad cediendo la presidencia de Senado y Diputados al PRO a pesar de no contar con los legisladores necesarios.
Después de ese gesto insensato, el presidente electo se dedicó a cargar las tintas sobre el traspaso, con intrigas y denuncias sobre el bastón, el lugar, la hora, la constitución, la tradición, a tal punto que el Escribano General de la Nación tuvo que dictaminar lo obvio: La presidenta tiene pleno ejercicio de facultades constitucionales hasta que el presidente entrante reciba el mando. Sobre el lugar de asunción reafirmó el Congreso de la Nación como lugar señalado por la Constitución.
Entonces, quienes reclamaban institucionalidad y respetar la Constitución hoy quieren un esquema de funcionarios a su medida y exigen un traspaso de mando ajeno a lo que indica la Constitución.
Si bien podríamos entender que existieron asunciones en el Congreso, ocurrieron en un marco de respeto entre las partes. En este caso, mientras los Ministros entrantes y salientes dialogaban, mientras ambas cámaras consensuaban sus autoridades, el Presidente electo le hacia el juego mediático a Clarin diciendo que la reunión fue improductiva, tratando de deslucir la salida de CFK con exabruptos como: La presidenta se va por la puerta chica.
Entonces, porque ser condescendientes, consensualistas y amistosos con aquellos que durante 12 años denunciaron con Constitución Nacional en mano, e impidieron con medida cautelar que cualquier Juez amigo concediera.
CFK se despide con lo que tanto le reclamaron. Institucionalismo y Constitucionalismo duro. Se asume donde la CN lo indica, y los funcionarios con mandato deberán cumplirlo o serán removidos juicio político mediante, como el institucionalismo de ocasión impone.
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