En la era de la comunicación las noticias construyen el
sentido político de los ciudadanos, a través del contacto de los
individuos con los medios de comunicación y con la realidad se
construyen las identidades politicas, los argumentos, etc.
En este sentido, los hechos ocurridos en Venezuela la última semana demuestran ésta idea. Dos marchas, una oficialista, otra
opositora. La marcha opositora con una consigna clara, expulsar a Maduro
del poder. En las calles violencia, provocación y respuestas de la
fuerza pública.
En este sentido, los hechos ocurridos en Venezuela la última semana demuestran ésta idea. Dos marchas, una oficialista, otra
opositora. La marcha opositora con una consigna clara, expulsar a Maduro
del poder. En las calles violencia, provocación y respuestas de la
fuerza pública.
¿Que vimos en los medios desde Argentina?: fotos
falsas provenientes de conflictos violentos de Egipto, Honduras, Medio
Oriente, etc; las cuales fueron alteradas para relacionarlas
directamente con los hechos ocurridos en el país caribeño.
No estamos discutiendo aquí quienes iniciaron la
violencia o quienes respondieron. Los hechos concretos hablan de tres
fallecidos, decenas de heridos y acusaciones cruzadas en los medios de
comunicación.
El título de la entrada rememora la famosa consigna
filosofica: "No hay hechos, solo interpretaciones". En nuestro tiempo,
los hechos parecen secundarios, y la verdad se relaciona con la
capacidad de los actores para construir VERDAD mediática. El siglo XXI
parece empujar a los actores colectivos e individuos a conquistar la
verdad en la esfera 2.0, la construcción de sentido -más allá- de los
hechos depende de la comunicación de los mismos.
En este plano, es enorme la influencia de los grandes
medios de la región y el mundo que actuan en forma piramidal
reproduciendo el mismo mensaje en todos los países. La contra-cultura o
el contra-mensaje queda limitado a medios que no logran competir en volumen con las grandes corporaciones comunicacionales, y a la
voluntad de los cibermilitantes que generan una masa alternativa de
información, ya sea desenmascarando las operaciones de prensa, las
"banderas falsas" del poder fáctico, o construyendo la propia verdad.
En ese juego estamos cotidianamente. Los hechos
parecen secundarios y la imposición de la verdad depende de la capacidad
para ocupar el mapa comunicacional.
@argcandanga
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