(Artículo también publicado en A La Gurda Revista)
Las elecciones primarias del 11
de agosto arrojaron resultados que posicionan al intendente de Tigre como el
principal opositor al gobierno nacional, el hombre que despierta las
expectativas y resolvió la búsqueda del candidato de las corporaciones.
La candidatura de Massa se
sostiene, fundamentalmente, en una aceitada inserción en los medios de
comunicación que divulgan y defienden “las bondades” del modelo Tigre; en unos
20 intendentes de la Provincia de Buenos Aires, en diversos sectores económicos
que integran la lista de diputados, en sectores del peronismo ortodoxo
relacionados con el duhaldismo; y por supuesto, en la Embajada Norteamericana
de la cual Massa es asiduo informante.
Sergio Massa es un candidato
cómodo para los sectores de poder, no plantea conflictos, no se proyecta como
un representante de los sectores y las demandas populares, articula un discurso
de supuesta capacidad de gestión con promesas que abarcan todo el espectro
ideológico. Sin embargo, las promesas no se condicen ni con su trayectoria
personal como intendente, ni con los equipos técnicos que presenta como
artífices de todas las soluciones.
La construcción de la candidatura
de Massa parece ser de manual; realizaron una encuesta sobre las principales
demandas sociales y salieron a prometer lo que los ciudadanos querían escuchar:
seguridad, inflación, impuesto a las ganancias, 82% móvil, mas asignaciones,
etc. La protección mediática facilitó que nadie le pregunte al candidato: ¿Cómo
haría para cumplir medidas que se contradicen entre sí? Teniendo en cuenta que
determinadas medidas desfinancian al Estado y otras requieren una inversión
pública.
Es decir, ¿De dónde se obtendrán
los fondos que se resignan por un lado, para afrontar los nuevos compromisos?
Es difícil creer que un equipo económico integrado por Martin Redrado, confeso
neoliberal de larga data, pueda proponer medidas progresivas que favorezcan a
los sectores populares. ¿Le cobrarían impuestos al campo? ¿Al sector
financiero? ¿A las multinacionales? No parece algo posible cuando en el
municipio de Massa se pagan impuestos por comprar pañales, latas de gaseosa y
combustibles; mientras esos sectores están de fiesta, con una gestión que no
solo desregula el sector inmobiliario, sino que promueve sus negocios.
Sin más vueltas, las recetas que
Massa representa y presentó ante empresarios son las ya conocidas: devaluación,
metas inflacionarias (limite a los salarios), control del gasto público,
reapertura al mercado sobre sectores estratégicos como la seguridad social (una
inversión inicial del capital privado que garantice el 82%, para luego
regalarle los fondos jubilatorios de los trabajadores a las AFJP).
A poco menos de dos meses para
las elecciones que definirán la integración legislativa nacional, provincial y
municipal nos proponemos realizar el contraste entre las “bondades” que
presentan los medios, las promesas del Frente Renovador y la realidad de Tigre
que quiebra el caparazón de imagen del massismo.
Los números de Tigre: el
municipio cuenta con 380.709 habitantes según el último censo, de los cuales solo el 36% cuenta con servicio de agua
potable, y solo el 27% tiene acceso a la red cloacal. Indicadores
vergonzosos si tenemos en cuenta que Tigre se ubica en la zona norte del
conurbano, rodeada por San Isidro y Vicente López que superan el 80% de
cobertura en ambos servicios.
Tigre cuenta con el segundo
presupuesto más importante de la Provincia de Buenos Aires con $1.600 millones de pesos, pero tiene
los peores indicadores de la región norte y también es deficiente si se lo
compara por ejemplo con el Municipio de Lomas de Zamora gobernado por Martin
Insaurralde, que tiene el doble de habitantes (613.192) pero una cobertura en
agua potable del 97,4% según datos de AYSA.
El presupuesto de Tigre destina
solo el 29% de sus recursos a Salud y Acción Social, mientras que los municipios
vecinos se posicionan por encima del 40% y el Gobierno de la Provincia de
Buenos Aires destina el 58,3% a dicha cartera. Una mirada superficial podría
suponer que esto se debe a que en Tigre “son todos ricos”, nada más lejos de la
realidad.
El territorio de Tigre oscila los
147 kilómetros cuadrados continentales, de los cuales el 60% esta ocupados por barrios privados donde vive solo el 10% de la
población. Es decir, que el 90% de
la población vive en el 40% del territorio restante. Estas cifras grafican
un quiebre social donde el 10% de la población vive en el lujo de extensos
barrios privados, y el 90% restante vive como puede, sin servicios y con un
Estado municipal que los desplaza y gobierna para los pocos que están dentro de los muros.
Mientras se subejecutan las
partidas de "Emergencia Sanitaria" (34%), "Tierra vivienda y
hábitat social" (15%) y "Construcción de obra pública" (38%),
los fondos para publicidad ascienden a 32.270.00
pesos. El presupuesto 2013 reduce del 80% al 60% los fondos para la
“Secretaría de Servicios públicos y Conservación de la Infraestructura”,
“Política Sanitaria y Desarrollo Humano” y “Secretaría de Inversión Pública y
Saneamiento”.
La pregunta que surge es ¿Qué modelo proponen cuando hablan de
Tigre? Un municipio que no invierte el dinero en los servicios básicos, que
no se ocupa de la inclusión al circuito productivo de las 39 villas que aloja en su territorio y condena a los sectores
populares a ser ciervos de los barrios privados. Mientras el 10% se desplaza cómodamente
en los countries, el 90% que se rebusca la vida es vigilado asfixiantemente por
las cámaras de seguridad, que más allá del buen marketing, operan como
herramientas de inteligencia para vigilar a los sectores “peligrosos”, con
fuerzas de seguridad que tienen carta blanca para disparar, reprimir y
perseguir.
Así ocurre cada vez que las
barriadas “molestan” a los habitantes detrás de las murallas, cuando reclaman
reivindicaciones por falta de servicios, por las inundaciones recurrentes por
la alteración ambiental que generan las lagunas artificiales, los desagües
improvisados, etc. La contaminación del agua que consumen las barriadas es otro
de los grandes problemas, mientras los countries rápidamente construyen su red,
los más humildes utilizan la misma agua que se mezcla con residuos
industriales, y los fluidos humanos que, al no haber red cloacal, contaminan el
agua.
El problema social es profundo,
mientras Massa habla de progreso sabemos que en Tigre el 21% de los jóvenes
entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja, que 4386 familias viven en casillas,
y 886 familias viven en ranchos, datos surgidos del censo 2010. Es decir, que
mientras Tigre es “la tierra prometida” para los medios, la mayoría de los
habitantes no cuentan con servicios básicos, no encuentra oportunidades, ni
cuenta con un Estado que intente incluirlos.
Las zonas más humildes y carentes
de servicios son, a su vez, las más codiciadas por los sectores inmobiliarios.
Es difícil pensar que un gobierno municipal que favorece los negocios
inmobiliarios tenga la voluntad de brindar servicios básicos en los barrios
humildes. Brindar esos servicios sería permitir que los habitantes se queden
definitivamente, y esa intención está lejos de ser la del intendente y sus
socios. Es decir, que la no provisión de servicios no es una imposibilidad
presupuestaria, sino una decisión política marcada por intereses económicos.
Otro ejemplo que grafica para
quien gobierna Massa es el megaproyecto inmobiliario que limita con Villa
Garrote. El proyecto ocupará los terrenos pertenecientes al astillero ASTARSA,
cerrado en los '90. Allí fueron secuestrados 11 obreros durante la última
dictadura cívico-militar, y organismos de Derechos Humanos habían propuesto a
Massa levantar en el predio un espacio de la memoria. Las prioridades del
intendente no tuvieron espacio para la memoria, eligió, una vez más, a los
empresarios.
Esta breve recopilación de
hechos, formas, métodos y decisiones de Sergio Massa demuestran que detrás de
promesas “amigables” a los oídos existen poderosos intereses que lejos están de
las mayorías populares. Invitamos a reflexionar ¿cómo podría ser posible la
movilidad social de la mano de un “gestionador” que segrega a los humildes, los
condena a la subsistencia, los vigila y reprime?
Esta realidad se oculta en los
medios que presentan a Massa como la “solución”. Sin duda Massa es la solución
de los poderosos, aquellos que en 2011 habían sido derrotados por el 54% de los
votos, y dos años después parte de ese mismo electorado les proporciona la
posibilidad de recuperar los privilegios que habían perdido.
Es tarea de todos esclarecer lo
que está en juego, hacer de la memoria una obligación, raspar la imagen para
ver qué intereses y personajes están detrás del Frente Renovador, que modelo de
Estado impusieron cuando fueron gobierno y cuál fue la realidad de los trabajadores,
los jóvenes, los jubilados y los más humildes cuando ELLOS fueron gobierno y
despojaron de derechos y conciencia a millones.
Variable / Municipio
|
Tigre
|
Lomas de Zamora
|
Cantidad
de Habitantes
|
380.709
|
613.192 (censo 2010)
|
Servicio
de Agua Potable
(media provincial 71,9%)
|
36%
|
97,4% (Aysa)
|
Servicio
de Red Cloacal
(media provincial 41,1)
|
27%
(San Isidro 81,1%;
Vte.Lopez 97,1%)
|
69%
|
Servicio
de Gas de Red
(media provincial 65,3)
|
54,4%
(San Isidro
88,5; Tres de Feb. 88,6)
|
67,6%
|
Cantidad
de Villas y Asentamientos (2006)
|
39 VyA sobre 380.709 hab.
|
23 VyA sobre 613.192 hab.
|
Cantidad
De Población En Villas y Asentamientos
|
51.000 (15,70% de la población)
(menor cant. de habitantes)
|
74.000 (12% de la población)
(mayor cant. de habitantes)
|
Mortalidad
Infantil
(media provincial 12,0)
|
12,9%
|
11,5%
|
Presupuesto
|
$ 1600 millones. $4.250 per cápita.
(2° más alto de la Prov. de Bs.AS.)
|
$1.139 millones. $1.858 per cápita
|
Presupuesto
en Salud y Acción Social
|
29%
(S. Isidro 42,9%; Vte. Lopez 48,3%)
|
Gobierno de la Provincia 58,3%
|
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