La composición de las listas electorales en los principales distritos del país y la ausencia de alianzas oportunistas o netamente electorales nos permiten sostener que el kirchnerismo no especula ante los riesgos de una derrota y apuesta todas sus posibilidades de triunfo y continuidad -post 2015- a la figura de Cristina Fernández.
Por eso decimos "Kirchnerismo a cara de perro", o "Kirchnerismo a todo o nada".
En primer lugar, las listas de los principales distritos electorales demuestran la voluntad de mantener el protagonismo de los convencidos, frente a candidaturas de mayor visibilidad o protagonismo mediático. (A excepción de Santa Fe -donde una victoria es imposible- se recurre a la figura de Obeid para evitar un tercer puesto vergonzante).
Podemos afirmar que tanto en provincia de Buenos Aires, Capital Federal y Córdoba predominan candidatos jóvenes, ideológicamente sólidos, con la exclusión de "outsiders faranduleros" que caracterizan a otras fuerzas. Ni siquiera se recurrió a nombres de relieve cultural identificados con el gobierno nacional.
La composición de las listas supone un protagonismo inusitado de la presidenta, y a su vez permitirá evaluar la capacidad de arrastre presidencial a la hora de elegir un candidato relativamente desconocido para el común de la sociedad. El resultado de la estrategia será todo cosecha o todo fracaso para la presidenta, repitiendo el centralismo político de la figura más relevante de la política nacional.
Un resultado favorable en tierras bonaerenses posicionará el "dedo" de Cristina Kirchner de gran modo de cara a 2015 (Descartando un nuevo mandato en la voz de la mandataria). Un resultado desfavorable posicionaría a Sergio Massa en las filas opositoras, y hacia adentro a Daniel Scioli , quien revalidó "títulos K" ante la reiterada decisión de mantenerse (con diferencias) en el oficialismo.
El mapa político refleja varios elementos:
1) El protagonismo indiscutible del FPV como fuerza nacional presente en todos los distritos. En frente, la UCR debe acoplarse a quienes se fueron hace una década del partido centenario reconociendo el momento crítico que atraviesan. El progresismo argento que no tiene anclaje popular en las luchas históricas, y mucho menos solidez ideológica izquierdista, dado que combina guerrilleros, cineastas desorientados, desCarriados, empleados de JP Morgan, entre otros.
El PRO, que se pretende nacional y no logra conformar listas propias más allá de Capital Federal y Santa Fe.
2) El temor de sectores filoperonistas por colocarse en la vereda opositora, reconociendo la acumulación política lograda por el kirchnerismo a partir de conquistas concretas y un estilo marcado. En este sentido, varios intendentes del conurbano que se sumaron al Frente de Massa quedaron descolocados ante la composición heterogénea del massismo. Una lista que no podría votar en uniformemente sobre la ley de medios, las retenciones, la estatización de los fondos previsionales, etc.
3) La potencia del FPV queda manifestada en las nominas, avanzó con "lo que tenía" -que no es poco- sin negociar con candidatos "marketineros" o sectores corporativos. Mientras tanto, las listas opositoras son un gran pastiche de representantes corporativos, arrepentidos k, goriloperonistas, socialistas light, menemistas o neoliberales maquillados, etc. (La lista de Massa, la candidatura de Cavallo y la experiencia de la UNEN en Capital Federal son los principales indicadores)
Los puntos anteriores no hacen más que confirmar una disputa de fondo entre la continuidad de la lucha política frente a los defensores del consenso que solo buscan oxigenar el poder de las corporaciones tradicionales, sofocadas luego de una década de batalla permanente.
Las fuerzas disponibles o la tolerancia social para mantener el conflicto serán claves, ya sea a la hora de poner en valor las conquistas logradas por medio de la política, o para comprender que la restauración del consenso implica desinflar la democracia, y dejar de discutir las relaciones de poder que conforman nuestra sociedad.
En este escenario, hasta el resultado electoral pasa a ser secundario. Si tenemos en cuenta que el kirchnerismo se recuperó de un aparente golpe de nocaut en 2009, y que la oposición no logró un armado serio, nacional, con referentes territoriales y convocantes.
La apuesta del kirchnerismo es audaz, ganar sería enterrar a Massa, a toda la oposición y a los medios e intelectuales que pronostican un fin de ciclo. Una derrota podría generar un quiebre dentro de la base dirigencial que acompaña al gobierno nacional, sin embargo, no significa desplazar al kirchnerismo de la escena política.
Con o sin CFK, el kirchnerismo será una pata clave en la conformación del próximo gobierno. Un protagonismo basado en logros, en una identidad política sólida, en ideas y consignas claras.
Aquellos que sueñan con un nueva versión neoliberal deberían incorporar a su análisis que desde hace una década los argentinos eligen y valoran la presencia del Estado, la ampliación constante de derechos, la regulación del mercado, y el crecimiento con inclusión social
A.R
@ argcandanga
Por eso decimos "Kirchnerismo a cara de perro", o "Kirchnerismo a todo o nada".
En primer lugar, las listas de los principales distritos electorales demuestran la voluntad de mantener el protagonismo de los convencidos, frente a candidaturas de mayor visibilidad o protagonismo mediático. (A excepción de Santa Fe -donde una victoria es imposible- se recurre a la figura de Obeid para evitar un tercer puesto vergonzante).
Podemos afirmar que tanto en provincia de Buenos Aires, Capital Federal y Córdoba predominan candidatos jóvenes, ideológicamente sólidos, con la exclusión de "outsiders faranduleros" que caracterizan a otras fuerzas. Ni siquiera se recurrió a nombres de relieve cultural identificados con el gobierno nacional.
La composición de las listas supone un protagonismo inusitado de la presidenta, y a su vez permitirá evaluar la capacidad de arrastre presidencial a la hora de elegir un candidato relativamente desconocido para el común de la sociedad. El resultado de la estrategia será todo cosecha o todo fracaso para la presidenta, repitiendo el centralismo político de la figura más relevante de la política nacional.
Un resultado favorable en tierras bonaerenses posicionará el "dedo" de Cristina Kirchner de gran modo de cara a 2015 (Descartando un nuevo mandato en la voz de la mandataria). Un resultado desfavorable posicionaría a Sergio Massa en las filas opositoras, y hacia adentro a Daniel Scioli , quien revalidó "títulos K" ante la reiterada decisión de mantenerse (con diferencias) en el oficialismo.
El mapa político refleja varios elementos:
1) El protagonismo indiscutible del FPV como fuerza nacional presente en todos los distritos. En frente, la UCR debe acoplarse a quienes se fueron hace una década del partido centenario reconociendo el momento crítico que atraviesan. El progresismo argento que no tiene anclaje popular en las luchas históricas, y mucho menos solidez ideológica izquierdista, dado que combina guerrilleros, cineastas desorientados, desCarriados, empleados de JP Morgan, entre otros.
El PRO, que se pretende nacional y no logra conformar listas propias más allá de Capital Federal y Santa Fe.
2) El temor de sectores filoperonistas por colocarse en la vereda opositora, reconociendo la acumulación política lograda por el kirchnerismo a partir de conquistas concretas y un estilo marcado. En este sentido, varios intendentes del conurbano que se sumaron al Frente de Massa quedaron descolocados ante la composición heterogénea del massismo. Una lista que no podría votar en uniformemente sobre la ley de medios, las retenciones, la estatización de los fondos previsionales, etc.
3) La potencia del FPV queda manifestada en las nominas, avanzó con "lo que tenía" -que no es poco- sin negociar con candidatos "marketineros" o sectores corporativos. Mientras tanto, las listas opositoras son un gran pastiche de representantes corporativos, arrepentidos k, goriloperonistas, socialistas light, menemistas o neoliberales maquillados, etc. (La lista de Massa, la candidatura de Cavallo y la experiencia de la UNEN en Capital Federal son los principales indicadores)
Los puntos anteriores no hacen más que confirmar una disputa de fondo entre la continuidad de la lucha política frente a los defensores del consenso que solo buscan oxigenar el poder de las corporaciones tradicionales, sofocadas luego de una década de batalla permanente.
Las fuerzas disponibles o la tolerancia social para mantener el conflicto serán claves, ya sea a la hora de poner en valor las conquistas logradas por medio de la política, o para comprender que la restauración del consenso implica desinflar la democracia, y dejar de discutir las relaciones de poder que conforman nuestra sociedad.
En este escenario, hasta el resultado electoral pasa a ser secundario. Si tenemos en cuenta que el kirchnerismo se recuperó de un aparente golpe de nocaut en 2009, y que la oposición no logró un armado serio, nacional, con referentes territoriales y convocantes.
La apuesta del kirchnerismo es audaz, ganar sería enterrar a Massa, a toda la oposición y a los medios e intelectuales que pronostican un fin de ciclo. Una derrota podría generar un quiebre dentro de la base dirigencial que acompaña al gobierno nacional, sin embargo, no significa desplazar al kirchnerismo de la escena política.
Con o sin CFK, el kirchnerismo será una pata clave en la conformación del próximo gobierno. Un protagonismo basado en logros, en una identidad política sólida, en ideas y consignas claras.
Aquellos que sueñan con un nueva versión neoliberal deberían incorporar a su análisis que desde hace una década los argentinos eligen y valoran la presencia del Estado, la ampliación constante de derechos, la regulación del mercado, y el crecimiento con inclusión social
A.R
Gran entrada! Coincido plenamente con tu análisis. Lo que mas duele, es ver a una oposición tan mezquina e incompetente, que se alinea en sus discursos con la corporación mediática de Clarín y que pretenden, en su gran mayoría, volver a aplicar recetas neoliberales que demostraron ser un fracaso en todo el mundo, y sobre todo en nuestro país! Creo que una oposición así, condiciono al gobierno y seguramente no le permitió avanzar en varias cuestiones mas. Tanto Nestor como Cristina demostraron gestionando que voluntad política para encarar y generar transformaciones políticas, sociales y económicas no les falto. Pero esta oposición tan torpe e inútil, no discute políticas, solo critica y la mayoría de las veces sin sentido y con el único fin ganar protagonismo. El camino que eligen para constituirse como una alternativa de poder es el rejunte! Y es lamentable que solo piensen en alianzas con fines electoralistas. Le escapan al otro camino, que indudablemente es mucho mas difícil porque requiere, entre otras cosas, inteligencia, capacidad de gestión, y propuesta política. Este no les interesa en lo mas mínimo, cuando tendría que ser la única vía para llegar a ser una opción política! Todo me lleva a pensar que les importamos muy poco...
ResponderEliminarUn abrazo, Emi